
San Pedro Sula. En los últimos cinco años, las remesas en Honduras han mantenido un crecimiento sostenido, con un incremento interanual superior al 6% en los últimos tres. El analista económico Nahúm Moreno, en una entrevista con El País, destacó que en el último año el país recibió más de 9,000 millones de dólares en remesas, enviadas principalmente por los casi dos millones de hondureños que residen en Estados Unidos.
Sin embargo, la estabilidad de este flujo de dinero podría estar en riesgo debido a las políticas migratorias de Estados Unidos, donde más de 250,000 hondureños tienen una orden de deportación, y al menos 1,000 ya están en cárceles a la espera de ser retornados.
Esta situación plantea un panorama incierto para la economía hondureña, que depende de las remesas en un 30% de su Producto Interno Bruto (PIB), aseguró Moreno.
El impacto de las remesas en la economía nacional
Las remesas no solo sostienen la economía familiar de miles de hogares en Honduras, sino que también impulsan sectores como el comercio, la educación y la salud.
Moreno subraya que un promedio de 500 dólares mensuales enviados por los migrantes contribuye directamente a estos rubros, convirtiéndolos en un motor clave tanto a nivel macroeconómico como microeconómico.
No obstante, Honduras mantiene una balanza comercial deficitaria, lo que significa que importa más de lo que exporta.
La economía nacional depende fuertemente de la disponibilidad de dólares para realizar estos pagos, y la posibilidad de una reducción en el flujo de remesas podría agravar la situación.
En ese sentido, la apreciación del dólar frente a la moneda local ya es un fenómeno visible, lo que encarece los bienes importados y afecta directamente el poder adquisitivo de la población.El desafío de la deportación masiva
La potencial deportación de hondureños desde Estados Unidos presenta un reto crítico.
Moreno anticipa que, en el corto plazo, podría observarse un leve aumento en las remesas, ya que los migrantes buscan enviar la mayor cantidad de dinero posible antes de ser retornados.
Sin embargo, a largo plazo, la disminución del número de envío de remesas afectaría seriamente la economía.
Además, el retorno masivo de migrantes sin oportunidades laborales podría incrementar los índices de pobreza y desempleo.
Aunque el gobierno hondureño ha anunciado fondos iniciales para apoyar a los retornados, es necesario desarrollar una política integral que fomente la inversión, el emprendimiento y la creación de empleo.

Alternativas para reducir la dependencia de las remesas
Para mitigar la vulnerabilidad económica, Moreno propone fortalecer sectores clave como la agricultura, la manufactura y la construcción.
Asimismo, promoviendo la exportación de productos nacionales y reduciendo la importación de bienes que podrían producirse en el país.
Además, resalta la importancia de atraer inversión extranjera, garantizar seguridad jurídica y fomentar la innovación en la producción local.
El análisis también enfatiza la necesidad de educar a la población sobre el uso productivo de las remesas.
Muchas familias dependen de estos envíos sin buscar alternativas de autosostenibilidad, lo que refuerza la dependencia económica.
Implementar programas de capacitación y supervisión para garantizar que los fondos recibidos se destinen a inversiones productivas podría ser una solución viable a largo plazo.
